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jueves, 22 de marzo de 2012

LA NUEVA INQUILINA


-Alliiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiicia! –Para que Clara me llame así, algo grave ha tenido que pasar. No teníamos clase juntas y me ha pedido que la esperará al salir de clase, viene corriendo hacia mi como una desesperada, yo diría que hasta hiperventila.
-A ver, ¿te quieres calmar? ¿Qué ha pasado? –Le pregunto tranquila.
-Rubia, alta, ojos azules, pelo lisísimo (mi amiga tiene el pelo rizado, daría lo que fuera por tenerlo liso) me cae mal.
-¿Quién te cae mal? -Con ella es mejor hacer preguntas cortas para que la respuesta sea de una medida lógica, si pretendes escuchar a Clara, contestando a una pregunta con más de siete palabras, siéntate primero.
-La nueva. –Repetimos el proceso anterior.
-¿Qué nueva?
-Hay una chica nueva, y es ¡guapa! –No te extrañes, esto en Clara es de lo más normal, si la chica llevase unas gafas redondas al estilo”científico loco” el pelo enmarañado y un vestido horrendo, la hubiese saludado como si la chica llevara en el colegio desde los cinco años.
-Clara, eres consciente de que hay personas guapas en el mundo ¿no?
-Vamos a quedar con ella para ir a cenar. –Cada día me sorprende más, desde luego.
-¡Pero si me acabas de decir que te cae mal! –Le recrimino, seguro que no trama nada bueno.
-Ya,  por eso, vamos a sacarle todos los trapos sucios que tenga, nos haremos las simpáticas.- La miro de manera irónica.
-Yo ya soy simpática, la del plan diabólico eres tu.
-Seguro que quieres participar cuando te diga con quien ha estado todas las horas, incluso la del patio.- Tampoco te extrañes, para mi amiga, la hora del patio es sagrada, todos los cotilleos están en esa parcela del colegio.
-A ver… ¡sorpréndeme!
-¡Con Javier!
-¿Con el borde sexy? –Me extraño a mi misma, he añadido el adjetivo “sexy” sin pensar.
-Sí, ahora es personal, ¿a que si?
-No, ahora me parece genial, así los dos se preocuparán de ellos mismos, y ese tío me dejará en paz a mí.
-Vamos Ali… hazlo por mí, no puede ser perfecta. –Ya me ha vuelto a poner esa carita de gatito…
-Vale, está bien, pero yo soy la poli buena eh…
-¡Pues claro! Tú no sirves para ser mala si no es con un chico que tiene intenciones de arrimarse a ti. –Se está ganando que no la acompañe.
-¿Cómo se llama?
-Javier, ya lo sabes. –Me contesta.
-El tío no, ¡ella!
-Ah! Andrea,  no podía llamarse, yo que se, Sandalia? O Marciana, incluso Anacleta le pegaría más…
-Claro que si cariño, claro que si…- La cojo por detrás y la empujo a la salida, ha sonado el timbre y han empezado a atropellarnos los niños de primaria, pobrecillos, parece que no hayan visto la luz en años.
-Nos vemos esta tarde.-Le digo a Clara, que se aleja decepcionada, seguro que todavía está pensando en nombres extraños para atribuirle a la pobre chica.


Simplemente Alicia.

domingo, 11 de marzo de 2012

El borde “sexy”



El calor ha empezado a aparecer por las calles y Clara y yo hemos acabado la época de exámenes, con lo cual, las terrazas son testigos de nuestras interesantes conversaciones. Hoy Clara ha decidido llegar cuarenta y cinco minutos más tarde de lo acordado, pero como no hay mal que por bien no venga (esto es mentira, todo mal conlleva un mal, y le sacas partido si vas preparado, pero yo siempre voy preparada) saco mi libro del bolso y me sumerjo en la lectura, “¿Quién te lo ha contado?” de Marian Keyes, es probable que leerme libros para mujeres mayores que yo me haga creer que soy una treintañera solterona y que no existen hombres decentes en el mundo (exceptuando al profesor de matemáticas del año pasado, me aprobó sin sacar más de un cuatro). El caso es que no me importa por que me río sola y eso parece hacer gracia a los camareros, que no hacen más que sacarme cacahuetes (He de decir que voy por la tercera coca-cola y que probablemente lo que esos hombres quieren, es hacerme tener más sed.) Por fin aparece clara, y ¿sabéis que dos frases predilectas dice nada más sentarse?

-Por favor tráenos dos coca-colas y un platito de cacahuetes. –Acto seguido me mira fijamente y me dice. –Si no dejas de leer esos libros acabarás creyendo que el hombre perfecto no existe, quitando por supuesto tu profesor de matemáticas del año pasado.
-Llegas tarde.-Le contesto irónica.
-¡Por eso yo vengo a rescatarte! –Me dice Clara alegre, tanto que si salta un poco más se cae de la silla.
-Repito, llegas exactamente cincuenta minutos tarde.

El camarero ha llegado a la mesa sonriendo ¿Qué le hará tanta gracia? , no hace falta que le de más vueltas,  deposita los frutos secos en el lado de Clara, las dos coca-colas, se gira hacia mí y me dice:

-He pensado que estarías un tanto harta de los cacahuetes y te he traído olivas.
-Oh, em… ya, bueno, he cubierto mi cupo, a esta invita mi amiga.- Le digo muy amablemente (mentira de nuevo, mi  cara era de  ¿me estás vacilando o que?) y le paso las olivas a mi amiga, que a su vez responde al camarero con un asentimiento para que se marche.
-Tengo un nuevo fichaje.  –Me anuncia feliz.
-Y no se porque, no me sorprende.-Le doy un sorbo a mi cuarta coca-cola.
-Es guapo, alto, moreno, buf… ¡es terriblemente perfecto! –Mi amiga gesticula con las manos, la pareja de al lado estará pensando que algo grave le pasa y que necesita ayuda, el problema es que no saben hasta que punto tienen toda la razón…
-Repito, no se por que no me sorpren…-No me deja acabar, un tipo moreno me ha tapado el poco sol que llega a mi cara.-Eh señor acaparador, ¿por que no te apartas?-Le digo muy “cordialmente” (falso, erróneo, le miro igual que he mirado al camarero de antes.) Veo a Clara levantarse, darle dos besos al cretino que ha impedido que mi piel,  coja el tono que todas queremos para el verano.
-Hola Javier, que alegría que hayas podido venir, te presento a mi amiga Alicia, estarás con ella en clase de latín, junto a mi, por supuesto. –Madre mía, desde luego me voy a mudar a la mesa de la pareja y a observar el panorama desde lejos.
-Hola Clara, hola encanto.-Genial, lo de encanto es para mí.
-Adiós acaparador.-Hago amago de levantarme, pero Clara me lo impide y me ordena que me siente, vamos, que toca seguirle el juego otra vez…
-Está bien, me debes cuatrocientas mil con esta.-Le susurro, y me contesta con una amplia sonrisa de satisfacción.
-¿Voy a pedir chicas, queréis algo en especial?- Sí, que te vayas, oh… como me hubiése gustado decirlo en voz alta, que lástima que mis padres me hayan educado bien.
-No gracias.-Responde Clara por las dos.

El resto de la tarde el tío no hace más que cortarme mientras hablo, acaparar la atención de Clara y pedir ronda tras ronda, cuando nos levantamos para irnos se dirige a mi.

-Bueno, pues ya nos veremos en clase de latín chica.
-A ver a ver, “chico” no me vuelvas a llamar así, ¿está claro? –Le contesto arrogante.
-Por supuesto señorita “Necesito sol para no tener está piel blanca y ah… no te acerques que muerdo”.
-Eres un borde al que no tengo la intención de caerle bien.-Le afirmo con una sonrisa irónica. –Clara contempla la escena, ahora sí, con la pareja de al lado, y yo que creí que estaban de mi parte…
-Te corrijo, borde sexy.
-Tu tienes de sexy lo que tiene mi pastor alemán de inocente cuando empieza a cazar palomas, ¡nada! –Mataré a Clara, estos tipos sacan de mi lo peor, y con lo peor me refiero a que me divierte humillar a los cretinos.
-Entonces tu pastor alemán debe de tener un compinche muy bueno al que tu no ves, te gusto.
-Tanto como que me den jaquecas, y no soy masoquista.
-Estoy declarado tu sexy preferido, genial, hasta mañana. –Se despide, y lo hace enserio, se ha ido, pero no sin antes yo decirle:
-¡Hasta nunca!

Clara ha pagado, será gorrón, encima se va sin pagar.

-Cariño cada día empeoras más eh…-Le digo.
-Será eso, pero a ti te resulta sexy, no se que me da más miedo. –Me contesta mientras ponemos rumbo a casa.
-Arggggg! No es sexy, no me parece sexy, está bien, es un borde muy “sexy”.

Simplemente Alicia.